retratos

Dr. L. Bach

Hace años, cuando la situación económica era otra y teníamos tanto trabajo como para poder escoger en qué proyectos participar, un conocido me pidió que lo retratase para enviarle la foto a su madre en el extranjero. Nunca encontraba el momento y, poco después, él murió repentinamente. No os podéis imaginar lo mal que me sentí. Y decidí nunca más dejar para mañana lo que, aunque sea con calzador, se pueda hacer hoy. Éste es el hilo conductor de la serie ‘retratos’: pasar un buen rato con la gente que aprecio y guardar el recuerdo de ese momento.

Lluís, tú fuiste el primero, y siempre te estaré agradecido por haberme ayudado en aquellos momentos tan difíciles. Ahora, que ya no estás con nosotros, quiero rendirte este pequeño homenaje.

Como dijo J. Berger: «Nuestros rostros, mi vida, breves como fotos».